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Mostrando las entradas etiquetadas como Ecuador

Las voladoras - Mónica Ojeda

¿Bajar la voz? ¿Por qué tendría que hacerlo? Si uno murmura es porque teme o porque se avergüenza, pero yo no temo. Yo no me avergüenzo. Son otros los que sienten que tengo que bajar la voz, achicarla, convertirla en un topo que desciende, que avanza hacia abajo cuando lo que quiero es ir hacia arriba, ¿sabe?, como una nube. O un globo. O las voladoras. ¿A usted le gustan los globos? A mí me encantan, sobre todo los que mamá ata a los árboles para espantar a los animales del bosque. A las voladoras no les gustan los globos y siempre los revientan. Hacen ¡bam!, y con eso yo ya sé que son ellas. Mamá les grita mucho: les lanza zapatos, les lanza tenedores. Pero las voladoras son rápidas y lo esquivan todo. Esquivan los cascos de los caballos de papá. Esquivan los balidos de las cabras. Yo he llorado mucho por esto, y si ya no lo hago es porque me dan miedo las abejas que se prenden de mis pestañas. Si quiere que se lo explique bien, míreme. En mi cara está toda la verdad, la que no tiene...

Rosario - María Fernanda Ampuero

Siempre llegaba la primera. De hecho, nunca nadie la había visto llegar. Era parte de la oficina como el bidón de agua o el escritorio del conserje. Nunca estaba más gorda ni más flaca, más contenta o más cansada. El rodete, tieso como soldado en su primer día, no se le deslizaba un milímetro durante las infinitas horas de la jornada laboral. Nunca le sudaba el sobaco. No se sacaba los zapatos al disimulo y se daba un masaje rápido en los pies. Nunca se quejaba de dolores del cuerpo o del corazón. No chismeaba ni escuchaba chismes. Las medias, color carne, jamás estaban corridas. Una estampa. Sí, eso. Una oficinista de mediana edad sacada de un banco de imágenes. O sea, era, nada más. Era como son las hojas A4. Los escáneres. Los bolígrafos promocionales. Era indiferente a ofensas y halagos, a risitas por la espalda y a ironías de frente. Jamás salía a almorzar con las otras chicas y, de hecho, se susurraba que al mediodía se comía una barra de proteínas en el baño, orinaba, y tardaba...