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Mostrando las entradas etiquetadas como Venezuela

Sur - Silda Cordoliani

Podría ir hacia atrás o hacia adelante, hacia el norte o más hacia el sur, hacia el pasado o en busca de algún otro futuro. Sin embargo, lo cierto esta madrugada es que debe partir, huir. Tal es seguramente el único rayo de lucidez que le ha tocado en mucho tiempo. Sabe que hoy la duda no le está permitida, un minuto de indecisión puede prolongar para siempre el pavoroso sopor que la consume, tan diferente al hastío fiel que dominaba su vida aquel ya —le parece— lejanísimo día en que Raiza le habló del sur. Sobreponiéndose a las contusiones, inutilizada la mano derecha que luce como vendaje un trozo arrancado de su blusa de algodón preferida, recoge lo más rápido que puede algunas pocas pertenencias que sabe no resultarán indispensables. Con el pequeño maletín trenzado en uno de sus adoloridos hombros, sale sigilosamente, asustada aún, a la calle principal, es decir, a la carretera. Camina de manera atropellada hacia aquella especie de increíble oasis: un colegio de monjas fund...

El camino desandado - Arturo Uslar Pietri

Me habían aconsejado no ir solo y de tarde por esos campos. Partidas de soldados del Gobierno recorrían los caminos, entraban en los caseríos y en las casas aisladas, en busca del Comandante. En una de sus frecuentes invasiones el Comandante había llegado por allí. Había tomado el pueblo cabecera del Distrito, había enviado un insolente telegrama al caudillo. “Si no tiene miedo venga a buscarme”. Había cogido unos fusiles viejos en la Jefatura, le había repartido a la gente del pueblo carne y papelón, y había desaparecido. ¿Quién sabe por dónde andaría con su partida? Pero yo era joven y me atraía el posible riesgo y el gusto de la aventura. Iba por el lado del Algarrobo. Faldas de monte, cubiertas de bosque y arboledas de café, vallecitos de pasto con algún ganado y quebradas de mucha piedra y agua espumosa. Los árboles muy tupidos y mucha hoja seca en las veredas que dan vueltas sin dejar ver a lo lejos. Además estaba oscureciendo a toda prisa. A poco de tomar el camino topé con la p...

La tienda de muñecos - Julio Garmendia

No sé cuándo, dónde ni por quién fue escrito el relato titulado “La tienda de muñecos”. Tampoco sé si es simple fantasía o si será el relato de cosas y sucesos reales, como afirma el autor anónimo; pero, en suma, poco importa que sea incierta o verídica la pequeña historieta que se desarrolla en un tenducho. La casualidad pone estas páginas al alcance de mis manos, y yo me apresuro a apoderarme de ellas. Hélas aquí: "No tengo suficiente filosofía para remontarme a las especulaciones elevadas del pensamiento. Esto explica mis asuntos banales, y por qué trato ahora de encerrar en breves líneas la historia —si así puede llamarse— de la vieja Tienda de Muñecos de mi abuelo, que después pasó a manos de mi padrino, y de las de éste a las mías. A mis ojos posee esta tienda el encanto de los recuerdos de familia; y así como otros conservan los retratos de sus antepasados, a mí me basta, para acordarme de los míos, pasear la mirada por los estantes donde están alineados los viejos muñecos,...

El turpial que vivió dos veces - Salvador Garmendia

Hubo una vez un turpial muy viejo. Esto se dice fácil; pero ¿cómo podemos saber la edad de un pájaro? A ellos no se les ponen blancas las plumas, no cargan bastón para andar, ni el canto se les vuelve ronco en la garganta. Entonces, ¿cómo sabemos que está viejo? Por ejemplo, el turpial del que hablamos vuela como solamente pueden volar los pájaros, salta de una rama a otra como si no tuviera peso, y a la hora de cantar, su canto es como una flecha disparada por un campeón olímpico. Sin embargo, sabemos que ese turpial tiene más años-pájaro que cualquier otro, a pesar de que él mismo no sabría decir hace cuanto tiempo exactamente empezó a volar en las sabanas de Barquisimeto, su lugar de origen. Cuando piensa en eso, lo primero que aparece en su memoria es un cielo claro y azul y una luz muy brillante; pero, hay un recuerdo más lejano, que él conserva como el más importante de su vida. Veamos de qué se trata. Acababa de abrir los ojos sin saber dónde estaba, pretendió estirar su cuerpo ...