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Mostrando las entradas etiquetadas como El Salvador

La botija - Salvador Salazar Arrué

José Pashaca era un cuerpo tirado en un cuero; el cuero era un cuero tirado en un rancho; el rancho era un rancho tirado en una ladera. Petrona Pulunto era la nana de aquella boca: — ¡Hijo: abrí los ojos, ya hasta la color de que los tenés se me olvidó! José Pashaca pujaba, y a lo mucho encogía la pata. — ¿Qué quiere, mama? — ¡Qués nicesario que tioficiés en algo, ya tás indio entero! — ¡Agüén!… Algo se regeneró el holgazán: de dormir pasó a estar triste, bostezando. Un día entró Ulogio Isho con un cuenterete. Era un como sapo de piedra, que se había hallado arando. Tenía el sapo un collar de pelotitas y tres hoyos: uno en la boca y dos en los ojos. — ¡Qué feyo este baboso!  — llegó diciendo. Se carcajeaba — ; ¡meramente el tuerto Cande!… Y lo dejó, para que jugaran los cipotes de la María Elena. Pero a los dos días llegó el anciano Bashuto, y en viendo el sapo dijo: — Estas cositas son obra denantes, de los agüelos de nosotros. En las arandas se incuentran catizumbadas. También se...

La abuelita y el Puente de Oro - Claribel Alegría

Manuel tenía una cantidad infinita de anécdotas acerca de su abuela loca que tenía una choza y un terrenito a medio kilómetro del Puente de Oro. — Era loca, pero muy emprendedora   — sonrió — , estaba orgullosa de su gran puente colgado sobre el Lempa. "Mi puentecito", le decía. Manuel era dirigente de una organización de campesinos salvadoreños que había venido a Europa a dar una serie de charlas. — ¿Qué tenía de loca?  — preguntó Luisa. — Bueno, desde que prendió la guerra, el ejército puso retenes a cada extremo del puente para protegerlo.  A mi abuela se le ocurrió que iba a hacer fortuna sirviéndole de cocinera a la tropa. Cada mañana se levantaba a las cuatro, para cocinar frijoles, echar tortillas y hacer una olla de arroz. Ponía todo en su carretilla y se iba a servirles el desayuno a los soldados del lado más cercano. Después cruzaba el puente, casi dos kilómetros, ¿se imagina?, para darles el desayuno a los del otro lado. De allí se iba a su casa a preparar...