Éste era un perro viejo al cual ya no quería su dueño; ya no se le daba de comer a aquel perro que ya apestaba y era viejo. El perro estaba triste porque ya no le daban de comer. Se encontró con el Coyote, que le dice: — ¿Por qué estás triste? — No tengo que comer porque ya estoy viejo. Ahora ando por aquí vagando; mi amo ya no me quiere. Le dijo el coyote: — Dame un pavo. Esta noche iré a buscarlo y tú saldrás a ladrarme y te lo abandonaré; y entonces verás que sí te darán de comer. Y llegó la noche y el coyote fue a sacar un pavo y el perro viejo salió a ladrarle: — ¡Gua, gua, gua! El perro le quitó el pavo al coyote y entonces salió su amo: — ¡Ay, mi perro viejo! ¡Ya le quitó el pavo al coyote! ¡Ay, mi perro viejo! ¡Ahora que le den de comer una tortilla gruesa! ¡Ay, mi perro viejo! *En Cuentos Indígenas , UNAM, 2001