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Mostrando las entradas etiquetadas como Novela (fragmento)

Travesuras de la Niña Mala - Mario Vargas Llosa

El México Lindo estaba en la esquina de la rue des Canettes y la rue Guisarde, a un paso de la place Saint Sulpice, y en mi primer año de París, en que pasé apuros de dinero, muchas noches fui a apostarme a la puerta falsa de ese restaurante, a esperar a que Paúl se apareciera con un paquetito de tamales, tortillas, carnitas o enchiladas, que yo me iba a despachar en mi buhardilla del Hotel du Sénat antes de que se enfriaran. Paúl había entrado a trabajar en el México Lindo como pinche de cocina, y al poco tiempo, gracias a sus habilidades culinarias, fue ascendido a ayudante del chef y cuando lo dejó todo para dedicarse en cuerpo y alma a la revolución ya era cocinero titular del establecimiento. En esos comienzos de los años sesenta París vivía la fiebre de la Revolución Cubana y pululaba de jóvenes venidos de los cinco continentes que, como Paúl, soñaban con repetir en sus países la gesta de Fidel Castro y sus barbudos y se preparaban para ello, en serio o en juego, en conspiracione...

Sarita baja por Campomanes - Jorge Ibargüengoitia

Sarita baja por Campomanes con una botella de petróleo diáfano en la mano. La alcanzo y le digo: —¿Quiere que le cargue el petróleo? Ella, que no me ha visto, se sobresalta, se ruboriza, se turba, se retuerce y hasta después me mira. —¡Ay, pero qué susto me ha dado! —me dice—. Creí que sería uno de esos tipos que se le acercan a una y le dicen cosas. Ahora soy yo quien se siente turbado. Tomo la botella de petróleo y la acompaño a su casa por el pasaje donde venden los churros. Ella me dice que Cuévano está lleno de groseros y degenerados. Hay partes de la ciudad en las que las mujeres sencillamente no pueden caminar sin arriesgarse a que les hagan alguna malcriadez —como la esquina del Ventarrón, por ejemplo—. —El otro día iba yo bajando muy tranquila por la calle de Zacateros, cuando uno que va pasando, se me acerca y me dice "buenos días", y al mismo tiempo, ¡que me baja el cierre! ¿Usted cree que eso es justo? Nunca la había oído decir tantas palabras de un tirón. La escu...