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Mostrando las entradas etiquetadas como Liliana Heker

Las monedas e Irene - Liliana Heker

Aquí, Alfredo, debería contar la historia de nosotros dos; decir por ejemplo que en las estaciones de tren siempre tomamos café con leche y medialunas, nos ponemos tristes, y recordamos lúgubres viajes a través de un campo gris. O que una tarde hicimos llorar a un vendedor de muebles y después nos sentíamos como dioses. Algo, un fragmento de nuestra hermosa vida. Porque la vida, si una piensa en ella cuando está alegre (no en noches como ésta, en las que se aprende que es inútil creer que un día se abandonará esta despreciable existencia en borrador y se empezará a ser invulnerable), la vida también puede ser hermosa. Y a lo mejor mañana mismo me parece que es así y cuento La Maravillosa Historia de Nosotros Dos. Pero hoy no. Hoy sé que hay cosas que ya no se pasan en limpio. Por eso necesito acordarme de Isabelita. Ella estaba en casa desde hacía casi un año cuando pasó lo de las monedas. Después de eso y hasta que la echaron, uno o dos años más tarde, seguimos jugando juntas y yo con...

La fiesta ajena - Liliana Heker

Nomás llegó, fue a la cocina a ver si estaba el mono. Estaba y eso la tranquilizó: no le hubiera gustado nada tener que darle la razón a su madre. ¿Monos en un cumpleaños?, le había dicho; ¡por favor! Vos sí que te creés todas las pavadas que te dicen. Estaba enojada pero no era por el mono, pensó la chica: era por el cumpleaños. —No me gusta que vayas —le había dicho—. Es una fiesta de ricos. —Los ricos también se van al cielo–dijo la chica, que aprendía religión en el colegio. —Qué cielo ni cielo —dijo la madre—. Lo que pasa es que a usted, m'hijita, le gusta cagar más arriba del culo. A la chica no le parecía nada bien la manera de hablar de su madre: ella tenía nueve años y era una de las mejores alumnas de su grado. —Yo voy a ir porque estoy invitada —dijo—. Y estoy invitada porque Luciana es mi amiga. Y se acabó. —Ah, sí, tu amiga —dijo la madre. Hizo una pausa—. Oíme, Rosaura —dijo por fin—, esa no es tu amiga. ¿Sabés lo que sos vos para todos ellos? Sos la hija de la sirvie...